Hablando con profesores: Francis Portela

Cuando muchos oyen la palabra artista tienden a imaginarse al bohemio que únicamente trabaja bajo arrebatos de inspiración, con largos plazos para finalizar una obra, y con un ritmo de vida bastante más laxo que el del resto de mortales.

 

Pero dejando de lado el hecho de que esta concepción tiende a estar bastante alejada de la realidad, incluso en los mercados más benévolos laboralmente para el dibujante, como puede ser el francés, lo cierto es que hay un grupo de artistas cuya realidad se asemeja más al de las incansables hormigas trabajadoras que al del bohemio que todavía resiste en el imaginario colectivo: el de los dibujantes del mercado estadounidense.

 

Jornadas de doce horas, maratones interminables lápiz en mano, pausas únicamente para suplir las necesidades más básicas, y demás sacrificios sobrehumanos para poder entregar, en menos de un mes, entre veinte y treinta páginas acabadas de las diversas franquicias a las que dan vida. Una tarea que, además de talento, exige una voluntad y resistencia al alcance de muy pocos y, que, sin embargo, han convertido en su modo de vida, sin ostentación o delirios de artistas. Son el músculo de la profesión, pero también el cerebro estoico e incansable.

 

Por ello, no deberíamos dejar escapar cualquier oportunidad para profundizar en el mundo y la realidad de estos artistazos que tanto tienen de virtuosos como de currantes, y que nos quedan bastante más cerca de lo que creemos, porque no son pocos los que desde aquí han dado el salto a los Estados Unidos y nutren el catálogo de gigantes como Marvel o DC.

 

En esta ocasión, y aprovechando que lo tenemos desde hace años como profesor de la Joso – de la que antes fue alumno-, queremos inaugurar esta nueva sección de entrevistas a docentes y profesionales del cómic con Francis Portela, habitual de grandes títulos y adaptaciones como Wolverine, Batman, Legion Of Superheroes, Halo o Star Wars, y una auténtica máquina tanto en clase como a la hora de producir páginas y páginas de material de primera.

 

Con todos vosotros, Francis Portela:

 

 

David: Se escriben párrafos sobre tu profesionalidad y obra, ¿Pero quién es, en tus propias palabras, Francis Portela?

 

Francis Portela: Un currante

 

D.: ¿Entonces prefieres definirte como dibujante o como un artista?

 

F. P.: Buff , una de las eternas polémicas dentro de la profesión… A ver, soy dibujante, eso seguro. Ahora bien, hay quien opina que un dibujante es un artista, hay quien opina que no, y hay quien opina que algunos dibujantes sí son artistas y otros no… y a mi me da completamente igual, que los demás me definan como quieran, yo simplemente me gano la vida dibujando, que es lo que me gusta, lo demás son solo etiquetas

 

D.: Cuéntanos, ¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo del cómic antes de ser un profesional del medio?

 

F. P.: Imagino que dejando de lado cuando eres niño, lees un montón de cómics y dibujas en todas partes, que por ahí todos hemos pasado, el inicio lo tengo poner en el momento que entré en la Joso como alumno con catorce añitos, hace casi un millón de años. Allí, aparte de lo aprendido de los profes, empecé a colaborar en varios fanzines como Amaníaco y Maquiavelo, colaboraciones que en el caso de Amaníaco se estiraron a lo largo de muchos años, lo cual te acaba dando bastante experiencia.

 

En esa época y en ese ambiente fanzinero fui conociendo a mucha gente que, como yo, intentaba hacerse profesional de esto, y con algunos de ellos preparé proyectos para presentar en las, por aquel entonces pocas, editoriales españolas. Proyectos que a veces no llegaban a nada, a veces se presentaban y eran rechazados, y alguno de ellos fue aprobado poco antes de que cerrasen la linea editorial en la que habían sido aprobados. De todos esos proyectos solo uno acabó siendo publicado por Camaleón Ediciones, pero visto con la distancia me cuesta verlo como un trabajo profesional: cobré realmente poco y yo estaba aún taaaan verde que lo considero semiprofesional, y es que, en el fondo, no había apenas diferencias entre eso y cualquier página que pudiese publicar en Amaniaco, que por entonces todavía estaba considerado como un fanzine.

 

En ese momento los mercados internacionales eran todavía bastante inaccesibles, y por muchas ganas, esfuerzo e ilusión que le metíamos, el futuro no parecía muy prometedor, pero por una carambola de esas del destino, gracias a mi amigo y cómplice de muchos de aquellos proyectos Josep Busquet, un dossier mío llegó a manos del entonces editor de Norma José Miguel Álvarez, que era el encargado de una nueva revista infantil llamada Dibus!, le gustó y me ofreció dibujar la sección de pasatiempos, lo que consistía en hacer una ilustración a doble página con pasatiempos integrados, y sí, vale, no era dibujar cómics que es lo que yo quería, pero ¡Ey!, ¡Ya era meter un pie en la industria!

 

Muestras de su primer trabajo para Marvel: Araña (del 2006) y, más antiguas todavía, unas pruebas que un joven Portela hizo en 2001 para la adaptación en cómic de Buffy Cazavampiros.

Muestras de su primer trabajo para Marvel: Araña (del 2006) y, más antiguas todavía, unas pruebas que un joven Portela hizo en 2001 para la adaptación en cómic de Buffy Cazavampiros.

 

 

D.: Ostras, pero viendo tu actual dibujo para Marvel o DC, cuesta imaginarte con un estilo más acorde con Amaníaco o la revista Dibus! ¿Cómo ha sido el progreso artístico hasta la fecha? Hubo algún catalizador o momento especial en el que diste “el salto”?

 

F. P.: Bueno, dejando de lado que con una buena base uno puede adaptar su estilo un poco según las necesidades del trabajo, a mediados de los 90 todos eramos bastante cartoon, y, de hecho, casi todos mis primeros trabajos en el mercado americano fueron por ese lado, por lo que enseguida me encasillaron para hacer superheroínas juveniles, algo en lo que mi estilo encajaba.

 

Fue con Super-Villian Team Up: M.O.D.O.K. ´s Eleven, mi primera mini serie para Marvel cuando di ese “salto” y me volví menos cartoon. No fue algo intencionado, simplemente ocurrió, mi estilo se adaptó a lo que la historia me pedía, y la verdad es que fue bien, no solo por cómo quedó el cómic, sino porque además me fue útil para que me dieran más trabajos

 

D.: ¿Qué autores tenías como referentes por aquel entonces?

 

F. P.: ¿Te refieres a los 90? Chris Bachalo, Jason Pearson, Michael Golden, Arthur Adams… en general autores americanos con un claro componente cartoon y algunos japoneses como Katsuhiro Otomo o Masamune Shirow.

 

D.: A priori suena raro que alguien que trabaja en el cómic estadounidense haya tenido como referentes a mangakas como Otomo o Shirow. ¿Con el paso del tiempo ha seguido interesándote algo del cómic japonés o ha quedado definitivamente aparcado?

 

F. P.: No veo por qué tiene que parecer raro. Que trabaje para un mercado no implica que no puedan gustarme o influenciarme cosas de otros mercados, de hecho creo que es bueno, de lo contrario se tiende a caer en la endogamia, cosa que a veces les pasa a algunos autores por no mirar más allá de lo que tienen al lado.

 

De hecho, creo que también hay que buscar influencias más allá del mundo del cómic, en la ilustración, la pintura, la escultura… y los clásicos del cómic, claro. Que si son clásicos es por algo, no sólo por ser de “antes”.

 

Y a la pregunta si sigue interesándome el cómic japonés, la respuesta es, que más que antes: no me pierdo nada de Urasawa, Taniguchi o Satoshi Kon, por poner un ejemplo. De hecho en la actualidad leo más japonés o europeo que americano

 

D.: ¿Y trabajando con personajes ya creados y editoriales a priori rígidas con sus franquicias, no te supone algún problema el, hasta cierto punto inconscientemente, poder añadir influencias ajenas al cómic estadounidense?

 

F. P.: No, para nada, dejando de lado que dentro de unos límites hay más flexibilidad de la que parece haber desde fuera, cuando un editor te ofrece dibujar tal o cual cómic ya suele ser conocedor de que tienes esas influencias, es más a muchos editores lo que les gusta es precisamente eso, por eso al final somos tantos lo europeos que trabajamos para allí

 

Eso si, uno tiene que ser un poco consecuente con lo que está haciendo, más respecto al tono de la historia que se está dibujando que al mercado al que va dirigido, por poner un ejemplo un poco extremo, a priori una historia dramática sobre mitología griega dibujado con un estilo cercano a Mortadelo y Filemón tiene muchos números de no funcionar, al igual que una historia costumbrista con planos muy extremos viñetas inclinadas y picados y contrapicados muy exagerados tampoco … aunque luego tal vez si quien sabe…

 

Igualmente, parece que cuando hablamos de referencias nos quedamos en algo meramente superficial, solo como algo referente al estilo, a si metes más mancha o más linea o si haces los ojos de tal o cual manera, y son tan importante o más las referencias que no se ven a primera vista, como la composición y la narrativa, que pueden hacer que dos historias dibujadas con el mismo estilo sean completamente diferentes

 

En menos de un lustro, su evolución era evidente. Aquí podemos ver una página de las que hizo para Legion of Superheroes #15, en 2010.

En menos de un lustro, su evolución era evidente. Aquí podemos ver una página de las que hizo para Legion of Superheroes #15, en 2010.

D.: Y hablando de estilo y narrativa, ¿Hay algún recurso o deje que hayas intentado hacer tuyo a lo largo de los años? ¿Cómo definirías tu dibujo?

 

F. P.: Pues ahora no sabría decirte algo en concreto, imagino cuando vas empezando pillas recursos y dejes de todo lo que te gusta, eso es parte del aprendizaje, al igual que lo es luego absorberlos y crear los tuyos própios, y lo más importante que luego estén en función de la historia y no forzar meterlos por el mero hecho de que sabes hacerlos y que llamen más la atención que la própia historia

 

Y no sabría como definir mi dibujo, una vez más que eso lo hagan los demás, yo simplemente intento dibujar lo mejor que sé

 

D.: ¿Pero sí habrá algún cómic o época de la que estés especialmente orgulloso, no?

 

F. P.: Si, claro, hay cosas como la mini serie que comentaba antes, la de Super-Villian Team Up: M.O.D.O.K.´s Eleven, con las que en su momento quedé muy contento, me lo pasé de maravilla haciéndolo y está por encima del nivel que tenía yo por esa época, por lo que, aunque su calidad es inferior a cosas que hice después, le tengo especial cariño… pero al igual que algunas pelis que se ven de crío, es mejor no volver a mirar esas cosas demasiado y quedarse con el recuerdo, que la realidad puede ser muy dura.

 

La mini serie de Halo, algunos números de la Legión de Super-Heroes o el número de Batman centrado en Killer Croc aún creo que me quedaron bastante bien. No sé, en general de todas las épocas tengo cosas de las que estoy contento y orgulloso, y cosas de las que no, pero hay que dejar atrás el pasado y centrarse en los siguientes trabajos.

 

La adaptación al cómic de la famosa saga de videojuegos Halo es uno de los momentos más brillantes de Francis Portela.

D.: ¿Y cual es tu rutina laboral? ¿Cómo planteas un encargo y qué herramientas sueles utilizar?

 

F. P.: Vamos a partir de la situación ideal que sería tener el guión entera al comenzar, algo que no siempre pasa.

 

Lo primero que hago es leerme el guión sin ponerme a dibujar todavía, aunque si mientras hago esa primera lectura me viene alguna imagen realmente clara de como funcionaría bien según que plano o composición de página, me hago ya un mini bocetillo en el margen del guión. Después, paso a buscar documentación y/o hacerme algún modelo 3D si voy a necesitar alguna de las dos cosas, y me pongo con los bocetos, los cuales hago en el ordenador con el Manga Studio.

 

Por lo general, si puedo, me gusta abocetarme el cómic entero antes de ponerme a entintarlo, eso me permite no tener que entintar las páginas por orden, porque hay días que te apetece más entintar una cosa y días que te apetece más entintar otras, depende de cómo te levantes. El entintado lo hago todavía mayormente de forma tradicional, me imprimo los bocetos en azul ya a tamaño grande, y lo entinto con calibrados y algún pentel, aunque después al escanearlo acabo haciendo retoques y añadiendo algunos efectos en una última etapa digital. Normalmente hago la parte de entintado tradicional de varias páginas durante varios días (normalmente unos cinco) y luego dedico un día para los retoques finales de todas ellas, así evito que la rutina se haga muy pesada.

 

D.: Con tantos años de profesión a tus espaldas, imagino que recordarás algún fallo o novatada que pueda servir para que todos aquellos que nos leen y quieran dedicarse al cómic profesionalmente (especialmente el estadounidense) puedan tomar nota e intentar evitarla.

 

F. P.: Lo jodido es que no sé cómo contestarte a esta pregunta, que seguro que pequé de novato en algún momento pero no me viene nada a la cabeza.

 

D.: Empezaste como entintador y, al poco, ya pasaste a ser dibujante. Sin embargo, ¿Qué hay de tu faceta como colorista?

 

F. P.: Exactamente no empecé como entintador, empecé dibujando algunas historias cortas de Star Wars para Dark Horse, luego si que estuve unos meses entintando a Juan Román Cano en la serie The Resistance para Wildstorm, volví brevemente a los lápices para dos números de G.I.Joe (dibujando a un personaje femenino y juvenil), y después entinté a Alejandro Barrionuevo durante un año en la serie Batman: Gotham Knights. De ahí ya si que pasé al dibujo definitivamente, pero como puedes ver tampoco podemos decir que fue al poco.

 

Sobre mi faceta de colorista la cosa es sencilla… no existe. Nunca se me ha dado demasiado bien el color y he preferido centrarme siempre en otras cosas

 

D.: ¿Algún proyecto de obra con dibujo y guión tuyos que haya quedado en el cajón?

 

F. P.: Soy tan mal guionista como colorista, pero proyectos con amigos guionistas siempre hay. Están ahí en el limbo y con suerte algún día podrán salir a la luz, el tiempo dirá.

 

D.: ¿Oh, nos puedes adelantar algún dato más?

 

F. P.: No, porque tampoco hay cosas concretas de las que se puedan hablar demasiado, aparte de alguna historia corta de estas que hacemos de vez en cuando para antologías como el Barcelona TM o el Tales From the End of the World.

 

D.: ¿Te sientes más cómodo con superhéroes de Marvel y DC o con sagas inicialmente ajenas al mundo del cómic, como Star Wars o Halo?

 

F. P.: A priori te diría que estoy más cómodo con los superhéroes, ya simplemente por lo cansado que me resulta siempre dibujar ciencia ficción, pero también porque con los superhéroes hace gracia dibujar los personajes que has leído desde pequeño. De todos modos, al final lo más importante es que te guste el guión que tienes que dibujar, ya sea una cosa u otra… y luego está que no se por qué siempre me encargan dibujar ciencia ficción, que hasta la mayoría de superhéroes me toca dibujarlos en un entorno así. En fin…

 

Muestra del trabajo de Francis Portela para Green Lantern (número 37, 2011).

Muestra del trabajo de Francis Portela para Green Lantern (número 37, 2011).

 

D.: Sí, eso te iba a decir, que para no gustarte la ciencia ficción, muchos de tus cómics se ambientan en universos propios de ésta. ¿Qué género te gustaría trabajar? Y, ya de paso, centrándonos en los superhéroes y franquicias, ¿Hay alguno al que le tengas echado el ojo y te haría especial ilusión dibujar?

 

F. P.: Bueno, parece que cuando haces medianamente bien algo te encasillan rápido. Incluso en la serie que estoy dibujando ahora, que una de las múltiples razones por las que acepté hacerla era porque va sobre viajes en el tiempo y me apetecía mucho viajar por la historia… pues verás, los viajes en el tiempo también incluyen el futuro, y eso es lo que me está tocando dibujar… nada, que no escapo de la ciencia ficción…

 

El genero que me gustaría dibujar y que tarde o temprano tengo que hacer es el western, disfruto como un niño con Blueberry, Bouncer o Texas Cowboys (Un cómic tremendo de Trondheim y Bonhomme que recomiendo muy mucho), me encantan las pelis de Leone, y hasta mi juego preferido es el Red Dead Redemption. Lo dicho, cuestión de tiempo que haga algo así…

 

Y no, no hay ningún superhéroe o franquicia que me haga especial ilusión, aunque tampoco te mentiré: siempre hace ilusión dibujar personajes que conoces desde niño, pero al final me interesa más un trabajo con personajes que no conozco pero con un guionista que me gusta, que no al revés.

 

D.: Has mencionado unos cuantos títulos y autores (además de películas y videojuegos). ¿A día de hoy, cuáles son tus cómics y autores preferidos?

 

F. P.: Jo, son tantos… Vamos a ver: Moebius, Boucq, Arthur Adams, QuitelyJaime Hernandez, Otomo, Immonen, Simonson, Vivès, Taniguchi, Golden, UrasawaPellejero, Bonhomme, Sook, Carnevale, Ladrönn… grandes clásicos como Toth, Krigstein, Kirby, Franquin, Breccia, De La Fuente, Eisner, Gillon, Wood, Raymond, Toppi… una buena cantidad de autores españoles de los que no voy a decir nombres porque algunos son amiguetes y paso de hacerles publicidad porque los odio por lo buenos que son esos malditos hijos de… y luego unos cien o doscientos más que me olvido o simplemente no me caben aquí.

 

Y con los cómics igual, en casi cuarenta años de lecturas, demasiados para poder enumerarlos…

 

Splash page para Trinity of Sin: Pandora (2013).

Splash page para Trinity of Sin: Pandora (2013).

 

 

D.: Y hablando de favoritos; imagino que más de uno te lo habrá comentado, pero muchos de tus alumnos te siguen teniendo como uno de sus profesores predilectos, por no decir el que más. ¿Cómo planteas tu labor de docente para conseguir esto y, en el aspecto del dibujo y la narrativa, qué intentas transmitirles?

 

F. P.: Bueno, si eso ocurre, pues perfecto, pero no es algo planificado, simplemente ocurre. A otros tantos no les caeré bien, cada alumno tiene sus profesores preferidos y está más en sintonía con uno o con otros.

 

Hago narrativa de primero de Art Gràfic, por eso lo que simplemente intento es que al final del primer año sepan contarme una historia con imágenes y de forma clara, para que la historia la comprenda otra persona y no solo ellos, sin grandes recursos narrativos ni grandes composiciones… todavía. Muchos vienen queriendo correr, e intento enseñarles que todavía están gateando y que primero hay que aprender a andar, ya que una composición alucinante no sirve de mucho si no se entiende lo que pasa. Me toca enseñarles las herramientas y recursos básicos de la narrativa para que aprendan a utilizarlos, una vez más, de forma clara y sencilla.

 

No obstante, una de las cosas que siempre he encontrado más difíciles a la hora de ser profesor es a enseñarles a hacer las cosas NO como las haría yo, sino como mejor les funcione a cada uno de ellos. Me gusta enseñarles que hay mil formas de hacer las cosas, y según la dirección que cada uno tome, unas les funcionarán y otras no, sin dogmas, sin absolutismos,  hay que poner en duda todo lo aprendido para que cada uno encuentre su própio camino… pero cuando toque, mientras se está en clase hay que hacer caso y hacer los ejercicios como se pide…que se piden por algo… y se aprende de ello siempre, aunque al principio no se den cuenta de ello,  aunque simplemente sea que ese no es su camino.

 

Se aprende más de los errores, que de los aciertos, y muchas veces para aprender bien de los errores hace falta caer en ellos, no basta con que te los digan, por eso, repito, hay que aprender a andar antes de empezar a correr, porque te haces menos daño cuando te caes andando que cuando te caes corriendo

 

Oh, claro, y tambien intento enseñarles que se aprende a base de trabajar mucho, pero creo que esto lo hacemos todos los profes ¿no?

 

D.: Jaja, pues por ahí va la próxima pregunta; y es que teniendo en cuenta que tú también fuiste alumno de la Joso, qué recuerdo guardas de la experiencia y qué aprendizajes te resultaron más valiosos. ¿Hay algún profesor que recuerdes en especial?

 

F. P.: Fue una pesadilla, algo horroroso: los profes nos trataban fatal y no nos enseñaban nada… Va a ser que no…

 

Hombre, pues el recuerdo es muy bueno, claro está. Te diría todos los tópicos de que fue una época llena de aprendizaje, proyectos e ilusión y blablabla… y sí, són tópicos, pero no dejan de ser ciertos. A lo mejor la distancia del tiempo lo endulza todo, no sé, pero recuerdo tomármelo todo con unas ganas tremendas y aprender un montón, no solo por las enseñanzas de los profes, sino también por la sana competitividad entre los compañeros de clase, del rollo de “mira este cabrón que página tan chula ha hecho… ¡pues yo también puedo hacerlo!”.

 

Siempre que me preguntan por un profesor en en especial, con todo mi respeto a los demás, siempre digo y siempre diré Blasco, en parte porque ya no está entre nosotros, en parte porque al ser el profesor de primero nos enseñó las cosas básicas del mundo del dibujo y del cómic, que siendo yo tan joven cuando entré fueron como un mundo nuevo para mí, y en gran parte por toda la humanidad que destilaba… es en parte por él por lo que disfruto siendo profesor de primero… ñoño, lo se, pero es así.

 

D.: ¿Y tanto dentro como fuera de la escuela, en las trincheras de la profesión, con qué enseñanza o consejo te quedas?

 

F. P.: Pues me quedo con una cosa que nos dijo Mike Ratera cuando yo era alumno, y es que lo difícil no es publicar, sino seguir publicando. Porque en el fondo el símil que has puesto sobre las trincheras es de lo más acertado: esto es como una peli bélica donde te das cuenta que por duro que parezca el entrenamiento, éste no es nada comparado con la batalla… ¡Con la diferencia de que aquí la recompensa merece la pena, claro!

 

D.: E imagino que más todavía en el mercado estadounidense, donde, aunque la remuneración es generosa, los plazos de entrega son casi inhumanos. ¿Con qué márgenes de tiempo sueles trabajar? ¿En alguna ocasión has tenido que tirar la toalla?

 

F. P.: Sobre lo de los plazos inhumanos no se que decir, porque aunque yo no soy el caso, hay quien lo lleva perfectamente. Y es que todo el que sigue una publicación regular quiere su dosis puntual, de ahí la formula de compartimentar las funciones guión-dibujo-tinta-color-rotulación; luego estamos los que hacemos dibujo y tinta, que solemos tardar más de un mes en hacer un cómic, aunque cada vez hay más que si que lo consiguen, sobre todo desde la aparición del dibujo y entintado digital.

 

Por mi parte, suelo tardar entre seis y ocho semanas dependiendo del cómic, aunque sí es verdad que con seis semanas suelo ir un poco ahogado. Los editores ya cuentan con estos plazos para los dibujantes que somos más lentos y suelen (o al menos lo intentan) organizar las cosas con tiempo o jugar con arcos argumentales de diferentes dibujantes y cosas así, aunque imprevistos siempre hay, y en esos casos toca tirar de sustitutos

 

Y no, nunca he tenido que tirar la toalla. Siempre que he aceptado hacer un cómic lo he acabado. Otra cosa es que me hayan ofrecido algún cómic y haya dicho que no sabiendo que no iba a conseguir hacerlo en las fechas que me daban, o que me haya retrasado al dibujar alguno, no tanto como para que no pudiese llegar a imprenta, pero sí lo suficiente como para que no pudiese entregar a tiempo el siguiente por haberme comido ya parte de los plazos de ese siguiente cómic. En este caso, lo suyo es avisar con tiempo, se busca un dibujante sustituto y no suele haber mayor problema… En realidad, el auténtico problema está en si te retrasas demasiado sin avisar y haces que el cómic no llegue a imprenta, ahí es donde pones en un aprieto al editor.
Los encargos o comissions son una constante en la carrera de un dibujante profesional como Francis Portela.

Los encargos o comissions son una constante en la carrera de un dibujante profesional como Francis Portela.

 

D.: De todos modos, habiendo trabajado tantos años y con tantas series, debes tener un montón de anécdotas.

 

F. P.: Pues sí, anécdotas hay a montones: desde las cosas chorras que te censuran, las burradas que no, las noches sin dormir, o las que te pasan mientras mientras trabajas, como el clásico de estornudar sobre la página cuando trabajas con gripe y que se quede llena de mocos… ¿A que ahora os vais a mirar los originales de otra forma? Como más desde lejos…

 

Luego están las anécdotas de las convenciones, que mayoritariamente suelen ser las cosas raras que te pide que le dibujes algún que otro aficionado, o las veces que te confunden con Brian Azzarello… ¿Que a vosotros no os pasa? Porque a mi en los últimos años es un no parar, aficionados me han pedido hacerme fotos con ellos pensado que era él, me han traído cómics suyos para que los firmase estando yo sentado en el sesión de firmas en la que ponía claramente mi nombre, y hasta algún autor americano consagrado ha venido a hablar conmigo pensando que era él. En fin…

 

Y por último como anecdótico también están las cosas que te dice esa gente que no ha leído nunca un cómic, del estilo “¿Que se hace antes, el dibujo o el guión?” o “Yo pensaba que esto ya lo hacían todo los ordenadores?”… ¿Mi preferida? “Tú lo que tienes que hacer es inventarte un Mortadelo de esos y te forras”… sí, me lo han dicho.

 

D.: Hablando de esa gente que no ha leído nunca un cómic; ¿Cómo ves el panorama en España, en comparación con el de Estados Unidos, mercado para el que sueles trabajar?

 

F. P.: Pues no veo demasiada diferencia, al menos en las convenciones me encuentro de todo en los dos lados. Como me dedico al cómic mainstream americano, principalmente me encuentro con aficionados a los que eso es justamente lo que les gusta. Pero lo dicho, luego hay de todo, tal vez aquí al carecer en la actualidad de una industria autóctona fuerte y publicar gran cantidad de material extranjero de diferentes procedencias te puedes encontrar con gustos más variados, pero poca diferencia más hay.

 

D.: Actualmente estás trabajando para Valiant; ¿Hay mucha diferencia a la hora de trabajar entre ésta y otras grandes editoriales por las que has pasado, como Image, Marvel o DC?

 

F. P.: Pues la verdad es que no demasiada. Al ser más pequeña y con menos infraestructura, según que cosas se agilizan un poco más, pero por lo demás es todo más o menos igual. De hecho, con algunos de los editores de Valiant ya había trabajado antes en Marvel y DC. En realidad, donde hay más diferencia es en Image, por el tema de que los propios autores (o estudios) tienen los derechos de sus personajes y demás, pero no sabría explicar con exactitud algunas cosas de su funcionamiento, y para contarlas mal mejor no decir nada…

 

Actualmente, Francis se encuentra trabajando con la serie Ivar, Timewalker, de Valiant. He aquí una de sus últimas páginas para dicha serie.

Actualmente, Francis se encuentra trabajando con la serie Ivar, Timewalker, de Valiant. He aquí una de sus últimas páginas para dicha serie.

 

 

D.: Antes has mencionado el far west como un género que tarde o temprano querrás tocar, pero concretando un poco más, ¿Hay algún proyecto que te hayas prometido hacer antes de jubilarte?

 

F. P.: ¿Jubilarte? ¿Qué es eso? ¿Eso se come?… Pero no, no hay nada en concreto que diga esto lo tengo que hacer si o si antes de la jubilación esa de la que hablas.

 

D.: Bueno, y para ir acabando; ¿Cuál de tus trabajos recomiendas para iniciarse en tu a aquellos que nos están leyendo y todavía no te conocen?

 

F. P.: ¡Lo más recomendable es siempre lo último por supuesto!… Bueno, tal vez no… en cuestiones de accesibilidad, la miniserie Halo:Bloodline (publicada aquí en tomo por Panini como Halo: Lazos de sangre) y el número que hice de Batman y Robin centrado en Killer Croc ( publicada aquí por ECC en el tomo Batman:Maldad Eterna #3) son las más fáciles de leer para alguien que ni siquiera conozca a los personajes… y todavía no estoy demasiado avergonzado de mi trabajo en ellas.

 

D.: Pues no sé si te dejarás algo en el tintero, pero por mi parte solo me queda agradecerte la atención prestada y, por supuesto, el gustazo que nos das con cada una de tus páginas. ¡Un placer, Francis!

 

F. P.: ¡Gracias a vosotros!

 

Leave a comment

*