KHARMEG: Nuevo proyecto de Mariano de la Torre, Fran Vázquez y Agus Vera [ENTREVISTA]

Doblete: un profesor de la escuela, Mariano de la Torre, y un ex alumno, Fran Vázquez, han formado tándem para plasmar la lucha de Agus Vera, submarinista que denuncia desde hace tiempo la terrible práctica pesquera del aleteo, consistente en cortar las aletas de los tiburones y dejarlos a merced de una muerte segura, cobrándose la vida de cerca de 100 millones de escualos cada año, y contribuyendo a la destrucción de ecosistemas marinos en todo el globo.

Pero el proyecto todavía está en su primera fase, y ahí es donde se os necesita: han iniciado un crowfunding para reunir los 13.500 euros que costará la edición de Kharmeg, que es como se llamará el cómic que De la Torre se encargará de dibujar y Vázquez de colorear.

De momento, la cosa promete, tanto por los adelantos que hemos podido ver, como por la participación del público, que ya ha hecho pedidos por valor de más de 7.000 euros, superando la barrera del 50% en apenas dos semanas.

Desde aquí, solo podemos animaros a que os hagáis con vuestro ejemplar y hagáis posible, además de que un buen cómic llegue a vuestra estantería y la de las librerías de este país, contribuir a concienciar al mayor número de gente sobre el exterminio de tiburones para satisfacer las demandas esnobs de cierta gastronomía asiática.

Bueno, animaros y entrevistar al dibujante de Kharmeg y profesor de l’Escola Joso, Mariano De la Torre, que nos explicará todo y más sobre el proyecto:


David: ¡Buenas, Mariano! ¡Ante todo, enhorabuena por la buenísima acogida que está teniendo el crowfunding de Kharmeg! ¿Cómo surgió este triángulo Agus VeraMariano de la TorreFran Vázquez?

Mariano De la Torre: Pues fue una de esas casualidades que se producen cuando trabajas en la Escola Joso: alguien -Agus- llega con una idea buscando asesoramiento sobre cómo crear un cómic con ella y le aconsejan que hable con algún profesional que le asesore en profundidad… Y ese fuí yo.

Muchos de estos proyectos son flojos o tienen cimientos débiles, pero la idea de Agus con Kharmeg y la fortaleza de su convicción hicieron que me implicara desde el principio.

En cuanto a Fran, ya le conocía desde que fue alumno mío hace unos años y teníamos buena relación. Mi anterior colorista, Victor Gracía, estaba ocupado y Santi Casas me recomendó a Fran. Y vaya, como siempre, Santi la clavó porque Fran es un auténtico crack en lo suyo.

D.: Cuéntanos, porque también figuras como co-guionista, ¿Cuál era la idea original de Kharmeg y cómo ha ido evolucionando hasta estar lista para ser presentada al público?

M.: Agus tenía -bueno, y tiene- material como para llenar varias novelas gráficas. En serio. Era una saga larga y ambiciosa, pero absolutamente enorme para hacer un cómic. Mi tarea al principio fue convencerle de que en este caso menos era más y poco a poco fuimos recortando la historia para que fuera un buen álbum auto conclusivo, aunque deje todas las puertas abiertas para futuras entregas si la cosa tiene éxito.

D.: En Verkami podemos leer que un justiciero y una activista unen sus fuerzas contra el aleteo, la caza ilegal de aletas de tiburón. ¿Qué más nos puedes explicar sobre la historia que encontraremos en Kharmeg?

M.: Creo que lo que de verdad define el cómic es la profundidad con la que se hablará del tema. Que los antagonistas sean criminales o mafias de algún tipo no tiene nada de novedoso. Pero si realmente enfocas sobre un tema tan concreto como éste y vas complementando la aventura con datos e información desgraciadamente demasiado reales, acabas transmitiendo un mensaje muy potente a todo aquel que lo lea, y que va más allá del puro divertimento.

Viñetas sin colorear.

Viñetas de Kharmeg, sin el color de Fran Vázquez.

D.: ¿Aparte de la propia experiencia de Agus, os habéis documentado con otro tipo de fuentes? Imagino que en todo lo referente al aleteo no habrá sido nada agradable.

M.: Reconozco que me dejo llevar por la voz de le experiencia. Agus se ha documentado bastante, ya que el tema es su pasión y no se lo toma a la ligera. Se ha entrevistado en persona con importantes ONG’s -en Sudáfrica por ejemplo- para conseguir el máximo de perspectiva y realismo en el asunto.

D.: Pero en el tema gráfico te habrás documentado con un montón de videos y escenas de escualos, ¿No?

M.: Sí. Ha sido una auténtica terapia de choque, porque yo siempre les he tenido pavor. El tiburón es como la quintaesencia del antagonista natural para el hombre, sobre todo gracias a Spielberg y Jaws.

Ahora tengo una carpeta llena de fotos en el iPad y me los miro con otros ojos. Aunque cada vez que veo un vídeo de un Gran Blanco abriendo la boca…

D.: Vaya, y yo que creía que te encantaba dibujar animales; en Renegades la mayoría de los personajes eran fauna antropomórfica. ¿Con qué aspecto gráfico de Kharmeg estás disfrutando más?

M.: ¡Me encanta dibujar animales! Pero siempre hay una primera vez para todo. En Renegades teníamos perros, felinos, dinosaurios,… antropomórficos. Y alguno que no llegó a salir al final. Pero no se me había ocurrido tocar a los escualos. Y ese es el aspecto gráfico que más aprecio de poder llevar a puerto Kharmeg: que representa un reto porque nunca había hecho nada parecido y es una oportunidad de ponerme a prueba.

D.: ¿Hay algún cómic o autor que estés usando como referencia?

M.: La verdad es que no, aunque un alumno del curso de Cómic de los sábados me alertó de que, precisamente ahora, Norma está publicando una serie de álbumes francesa llamada Cartagho que también trata, de forma muy diferente, el tema del Megalodonte. Y no me he podido resistir a echarle un vistazo, claro. Eso es todo por el momento.

D.: ¿Y cómo es el proceso de trabajo? ¿Cómo planteas la página?

M.: Estoy en plena experimentación con el flujo de trabajo -o algo menos pretencioso- y estoy haciendo el encaje inicial y los bocetos base de las páginas de forma digital, para pasar después al entintado tradicional sobre ellos.

A nivel más conceptual, a mí siempre me mueven los personajes y me planteo los storys con esta premisa en mente: que el lector empatice con los ellos lo más rápido posible. Me parece básico en cualquier tipo de historia que propone un viaje tan alejado respecto a vida cotidiana del lector.

D.: Aparte de dibujar Kharmeg, trabajas como profesor en l’Escola Joso y como freelance en otros estudios y proyectos. ¿Cómo compaginas todas estas tareas y organizas tu jornada de trabajo para tener el cómic en menos de seis meses?

M.: ¡A costa de mi salud mental, jaja! Hablando en serio, llevo años compaginando las clases con todo tipo de trabajos y más o menos he sobrevivido, fechas de entrega duras incluidas. El verdadero “reto” en esta ocasión es compaginarlo con ser padre de dos niños, ya que recientemente he sido padre por segunda vez y ya tengo experiencia por la primera de que se trata de algo bastante duro y tremendamente caótico, al menos en mi caso. A mi favor cuento con el tema del salto al mundo digital, que me permite realizar los primeros estadios del trabajo de forma bastante rápida y satisfactoria, así que ya veremos como se van equilibrando todos los factores de la ecuación con el paso de las semanas.

D.: De momento, el crowfunding va por muy buen camino; lleváis casi seis mil euros de los 13.500 necesarios. ¿Habéis seguido alguna estrategia de difusión en especial para lograr tan buenos resultados en tan poco tiempo?

M.: La meta está aún lejos y creo que la Semana Santa nos ha hecho más mal que bien, pero sí, la verdad es que estamos contentos. Habíamos estudiado otras campañas de cómic, tanto exitosas como las que no habían logrado el objetivo, y llegamos a la conclusión de que uno de los factores importantes es el de la pre-campaña: informar a la gente al máximo antes de que empiece el plazo de recaudación, intentar cerrar alguna aportación grande, tratar de llegar a gente que no tiene por qué ser consumidora de cómics habitual,… Son cositas que han ayudado, pero ahora hay que pelear con la continuidad de las pequeñas aportaciones, y en estos días de fiesta general está costando un poco más. Afortunadamente, aún queda tiempo y nos quedan sorpresas por anunciar.

D.: ¿Relacionadas con las recompensas? Varias de ellas llaman positivamente la atención, como las de los encargos de ilustraciones por parte de distintos profesionales del cómic. ¿Ha costado mucho contar con la colaboración de otros artistas?

M.: Sí, tendremos algunas recompensas más de las que llevan asociado un dibujo de un profesional famoso. Seguramente las anunciaremos a lo largo de estos días. Y no, lo,cierto es que no me ha costado demasiado contar con ayuda de este tipo. Supongo que les caigo bien a mis colegas de profesión, jeje. Si todo va bien, esta semana puede que Kharmeg tenga unos minutos en televisión y estamos a punto de llegar a la mitad de la recaudación, con lo cual mostraremos el póster que todos los que ya han puesto su granito de arena recibirán gratis. Hay que seguir promocionando mucho la campaña y la ayuda de los que ya han colaborado es fundamental, además de que así pueden llevarse más a cambio de la aportación que ya han hecho. Salimos ganando todos

Muestra del póster que recibirán todos los colaboradores del crowfunding de Kharmeg.

Muestra del póster que recibirán todos los colaboradores del crowfunding de Kharmeg.

D.: Quizás es demasiado temprano, ya que el crowfunding acaba de empezar, ¿Pero si te dieran a elegir, te quedas con este sistema o con el de las editoriales tradicionales? ¿Qué es lo que más te agrada y lo que menos de cada opción?

M.: Hombre, en un mundo ideal habría muchas editoriales, todas majas y todas tratando muy bien a los autores porque habría unas ventas decentes. Como casi nada de esto es así, el crowdfunding ha pasado de ser algo complementario para dar salida a pequeños proyectos independientes a servir casi para todo. ¿Inconvenientes? La cantidad de trabajo para llevar adelante un proyecto autofinanciado es enorme, enorme de verdad. No solo te ocupas de todo lo creativo sino de todo lo que en teoría es tarea de la editorial: edición, maquetación, impresión, distribución, promoción,… Es realmente un parto largo y, si no doloroso, sí agotador. La contraprestación a todo esto es la libertad total, el contacto directo con los fans y el tener cero problemas de derechos.

Soy muy fan del crowdfunding, pero creo que una buena editorial es una mejor opción en la mayoría de ocasiones.

D.: Fran, el colorista, fue alumno tuyo; y tú, antes de ser profesor, también habías sido alumno de l’Escola Joso. ¿Cómo ves las nuevas generaciones de dibujantes que entran en la escuela? ¿Hay mucha diferencia respecto a cuando tú estudiaste en ella?

M.: Yo creo que siempre suele haber un poco de todo, como en botica. Lo que sucede es que a veces hay grupos que por casualidad y/o por sinergia, acaban resultando excelentes y otros que son un poco menos espectaculares pero igualmente solventes. Es la gran virtud de un curso tan completo como Art Gràfic: puede tomar materias primas humildes y, a base de esfuerzo y ganas por parte del alumno, acabar soltando al mundo al cabo de cuatro años a gente muy capacitada a nivel artístico.

Yo tengo mucha fe en lo que hacemos en la escuela y lo demuestro trabajando siempre que puedo con gente que ha salido de nuestras aulas.

D.: Hablando de trabajar; ¿Tienes algún otro proyecto entre manos o para un futuro más o menos cercano?

M.: Siempre tengo algo de Renegades en la cabeza y en las manos, no te quepa duda. Pero los proyectos irrenunciables se me acumulan en los cajones y de nuevo la paternidad me va a frenar un poquito en los impulsos de hacer cosas nuevas que tengo. Pero bueno, poco a poco lo iremos consiguiendo.

John Verin y Maxwell Hart, dos de los protagonistas de Kharmeg.

John Verin y Maxwell Hart, dos de los protagonistas de Kharmeg.

D.: ¿Y un consejo que siempre te haya acompañado (y servido) profesionalmente?

M.: Buena pregunta… no estoy seguro de si tengo algo parecido pero lo que siempre intento es ir con la verdad por delante, explicando desde el principio todos los factores que intervienen en un trabajo en concreto y lo que cuesta cada uno de ellos. Creo que muchos de los problemas e inexperiencias de la profesión quedan bastante reducidos si se explican las cosas al detalle desde el principio. Y aún y así hay veces que te pillas los dedos!

D.: Para ir acabando, qué le dirías a todos los que nos leen para animarlos a que participen del crowfunding de Kharmeg?

M.: Si les gustan los cómics, decirles que haremos un cómic muy entretenido y, hasta cierto punto diferente de lo que se puede encontrar en las librerías de forma habitual. Tenemos ganas de hacer algo especial y creo que si la campaña consigue el objetivo lo podremos llevar a cabo.

Y para los que no son lectores habituales de cómic, decirles que ésta puede ser una buena oportunidad para comenzar: un producto nuevo, auto conclusivo y que presenta personajes y situaciones nuevas, y realizado por un equipo creativo poco conocido, puede ser una buena manera de comenzar una buena y saludable costumbre de consumir narrativa gráfica.

Pero para unos y otros, decirles que KHARMEG es una idea que merece mucho la pena que salga adelante: dejando la parte artística a un lado, el mensaje que transmite y el espíritu conservacionista y ecológico que queremos darle -en este caso con los tiburones pero podría ser desgraciadamente con muchos otros temas- es algo que debería tener un espacio en el abanico cultural y en las estanterías de todas las tiendas y bibliotecas que se precien.

O al menos eso creo yo, claro

D.: Estoy seguro que lo veremos en más de una estantería, que el proyecto tiene muy buena pinta y lo merece. Desde aquí, os invitamos a participar en el crowfunding de Kharmeg, y agradecemos a Mariano la atención prestada.

¡Mucha suerte y esperamos con ansia nuevas noticias de Kharmeg!

M.: ¡Gracias a vosotros!

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