Toni Fejzula, el crack que vino del Este [Inauguración de exposición]

Si se le pregunta a cualquier ciudadano al azar acerca de Serbia, probablemente nos hable sobre las tristemente célebres guerras de Yugoslavia y Kosovo, y algún que otro jugador de baloncesto. Porque, por lo general, el país balcánico es un gran desconocido para la mayoría de nosotros. Por suerte, podemos ayudar a remediar esa situación, ya que el belgradense Toni Fejzula y su obra son los elegidos para inaugurar un ciclo de exposiciones que l’Escola Joso organizará en sus instalaciones desde el 1 de julio hasta el 31 de octubre, para deleite del gran público y, especialmente, de aquellos amantes, ya no solo del cómic, sino del arte y su proceso de creación.

Aunque no vayáis a pensar que el factor exótico ha sido el único que ha jugado a favor de Fejzula -quien lleva décadas con la nacionalidad española y habla un perfecto catalán-, sino que la calidad de su trabajo es indiscutible: desde el mercado francés hasta el estadounidense, Toni ha logrado publicar a ambos lados del atlántico gracias a un estilo lo suficientemente dinámico como para encandilar al editor norteamericano y unas habilidades pictóricas altamente apreciadas por los galos.

Pero vayamos por partes, ya que hasta llegar a este dulce momento de éxito profesional han sido varias las etapas vividas por Toni Fejzula, tal y como nos contó en una entrevista en la misma Escola Joso, de la que es docente dentro del curso de Art Gràfic.

Pese a que todo lo relacionado con Europa del Este antes de los noventa nos sonase a Telón de acero e impermeabilidad respecto a Occidente, Yugoslavia era un rara avis dentro del bloque oriental, y eso incluía el mundo del cómic, para fortuna de Fejzula (nacido en 1980) y tantos otros como él: “en Serbia, debido la proximidad geográfica, hay una larga tradición de publicación y distribución de cómic italiano como Dylan Dog o, sobre todo, Alan Ford, que fue todo un hito en Yugoslavia. Así, pese a no haber una producción propia de cómics, crecí yendo todos los viernes al kiosko a comprar un fumetti y empapándome de su omnipresente claroscuro, algo que ha marcado mi estilo hasta el día de hoy”. También ayudaba a ese interés por el cómic el que se criase en un ambiente donde la pintura y el dibujo eran algo habitual; por parte paterna era habitual el pintar con acuarelas como afición.

Sin embargo, al hablar de influencias un nombre destaca por encima de los demás: R. M. Guéra.

Al poco de llegar a Barcelona, con 13 años, Toni conoció, gracias a su padre, a su compatriota y famoso dibujante, estableciéndose una relación de aprendizaje a lo largo de quince años, en los que empezó a dibujar cómics inspirándose en y bajo la tutela del maestro serbio. Eso sí, el joven Fejzula ya iba con las ideas claras, ya que, como recalca durante la entrevista, “Es cierto que algunos libros te cambian la vida; en mi caso, el de Scott McCloud, Arte Invisible. Un año antes de conocer a Guéra leí ese libro y, desde entonces, es el que más veces he leído, en ocasiones obsesivamente, a lo largo de mi vida. Previamente había maquetado guiones, dibujado viñetas o historias, pero el amor por el cómic surge a partir de leer la obra de McCloud. Hoy en día puede parecer algo superfluo para un dibujante, pero para un chaval de 13 años, el descubrir esa perspectiva tan academicista y tan grande de lo que es este medio, supuso un flechazo. De hecho, a raíz de su lectura, hice una historieta de super héroes de cincuenta páginas. Tras ello, conocí a Guéra e imagino que al ver esto pensaría “este chaval está completamente loco, vamos a machacarlo un poco más (risas)””.

La creación de fondos y escenarios siempre ha sido uno de los fuertes de Toni Fejzula.

La creación de fondos y escenarios siempre ha sido uno de los fuertes de Toni Fejzula.

El salto laboral lo dio con 20 años “de la mano de Pere Oliver, con unas historietas de Conan el Bárbaro para Planeta deAgostini y, al mismo tiempo, realicé unos trabajos para Semic, una pequeña editorial francesa con la que contacté durante el Festival de Angoulême, todo ello mientras estudiaba Bellas Artes en Barcelona. Al año siguiente, en 2001 y también en Angoulême, firmé para un álbum con Soleil, Central Zéro: Les péchés du perè, aunque tardé dos años en cumplir el compromiso, ya que se me solapó con la participación en la película El Cid: La Leyenda, para la que hice fondos. De hecho, durante muchos años estuve compaginando la faceta de dibujante de cómics con la de realizador de fondos para el mundo de la animación“.

Ilustración para la cubierta de Central Zéro: Les péchés du perè (2003)

Ilustración para la cubierta de Central Zéro: Les péchés du perè (2003)

Esta etapa inicial de Fejzula estará representada tanto con páginas originales como con layouts para animación y carteles en uno de los paneles que conforman la exposición, y llega justo hasta su primer hiato o crisis artística, allá por 2005. “Hubo un parón tras la publicación de mi primer álbum con Soleil. Pese a tratarse de una serie, no tuvo continuación tras el primer tomo. Desconozco los motivos, ya que la comunicación con la editorial era prácticamente inexistente. Aún así, seguí trabajando en el mercado francés con otros dos álbumes simultáneos que no acabaron muy bien: el que mejor llevaba quedó en nada porque la editorial quebró, y el que firmé con Delcourt, Nephilim, me llevó demasiado tiempo y al final no vio la luz, pese a haber generado bastante expectación entre cierto sector del público al estar basado en un famoso juego de rol. Este error de meterme en dos álbumes al mismo tiempo me salió bastante caro, ya que durante unos años me costó mucho volver a encontrar trabajo con las editoriales francesas, por lo que estuve trabajando en publicidad y haciendo ilustraciones  hasta 2007, cuando Glenat me encargó dos álbumes sobre la figura de Stendhal: Le Rouge et le Noir.”

A la izquierda:Ilustración para el cartel del Cluny Festival (2004). Derecha: Ilustración inspirada en los mitos de Cthulu.

A la izquierda:Ilustración para el cartel del Cluny Festival (2004).
A la derecha: Ilustración inspirada en los mitos de Cthulu.

Una vez terminados sus contratos con editoriales francesas, Toni decidió hacer otro descanso del cómic y centrarse en la estabilidad profesional y económica que le vino de la división audiovisual del Grupo Edebé (2010-2012), donde siguió desarrollando su habilidad para crear fondos para animaciones. Pero el mundo del cómic no descansa, y, en este caso, llamó a su puerta desde el otro lado del charco: “Fabien Drueil, un guionista canadiense, contactó conmigo a raíz de ver mi trabajo en Le Rouge et le Noir y me propuso preparar una serie conjunta. Con ello se me presentó la ocasión ideal para plantearme un cambio de estilo: el anterior era más academicista, tinta china, plumilla, etc., y fui gestando ese cambio en las páginas del proyecto junto a Drueil. Al mismo tiempo, allá por 2011, uno de los guionistas de AIDP, John Arcudi, me escribió por Facebook para decirme que le gustaba mi  estilo, y durante un tiempo estuve enviándole material inédito del que iba haciendo junto a Drueil, quien, por cierto, también iba moviendo el proyecto en común, de ahí que a principios de 2012 Scott Allie, editor de Dark Horse, me propuso iniciar una serie junto a Greg Rucka. Inicialmente no iba a poder realizarla por cuestiones laborales con Edebé, pero a las dos semanas de la propuesta de Allie, la compañía suprimió la división audiovisual y me vi completamente libre para empezar a trabajar para el mercado estadounidense”.

Ante la pregunta sobre cómo ha vivido ese paso del mercado francés al radicalmente distinto mercado estadounidense, más fordista y de ritmos vertiginosos, Fejzula lo tiene claro: “Sorprendentemente, pese a tener menos tiempo para hacer las páginas y ser todo más rápido, me gusta trabajar con ellos. Para empezar, el trato es exquisito: hay una inmediatez por su parte a la hora de responder a cualquier correo con dudas, sugerencias o propuestas, además de, y eso es muy de agradecer, es el tipo de intervención que pueden hacer en tu obra, una especie de acercamiento anglosajón nada imperativo, en el que intentan hacerte sentir parte de un equipo en lugar de como mera mano de obra. Pero, aparte, y es algo que hablé con Fernando Blanco, incluso en el tema de los plazos y la producción maratoniana los editores parecen estar cambiando y adaptándose más a los autores: si de entrada pactas unos tiempos de entrega más holgados y unas fechas concretas, lo aceptan sin problemas. Estos vienen, eso sí, cuando incumples lo prometido. La seriedad es máxima.

Centrándonos en esta etapa en Dark Horse que todavía está viviendo, es inevitable hablar de la serie con la que empezó en la editorial y en la que actualmente sigue trabajando: Veil. Esta obra, guionizada por Greg Rucka, tendrá un peso especial en la exposición, ya que, además, ha servido como catalizador de todo lo aprendido por Fejzula durante su carrera como dibujante de cómics: “Una de las cosas que me impuse a la hora de empezar con el mercado estadounidense fue intentar que mi dibujo fuera más comercial; pero no comercial en el sentido de copiar a algún artista exitoso y que me gustase, algo que puedes hacer con dieciocho años, pero no con treinta y siendo un dibujante profesional, sino intentar que, pese a los inevitables referentes, tenga tu huella y que ésta se convierta en un gancho. Por otro lado, hay algo positivo de esa primera crisis artística que sufrí hace una década, ya que durante ese tiempo me dediqué a estudiar muchísimo todo tipo de corrientes pictóricas y ésto, sin duda, ha influido en todo mi trabajo posterior, sobre todo en lo que estoy haciendo para Veil, donde el color es una parte muy importante”.

Páginas del primer número de Veil.

Páginas del primer número de Veil.

De hecho, hablando sobre el aspecto cromático de Veil, totalmente orgánico pese a ser digital, el propio Fejzula nos desvela algunos de sus métodos de trabajo: “Cuando empecé la serie todavía no dominaba del todo el coloreado digital, por lo que me vi obligado a hacer un color más sencillo respecto al  que había estado probando hasta la fecha, eligiendo acuarelas que, en los siguientes números y por recomendación del editor, que exigía mayor cantidad de detalle, se convirtieron en tinta china aguada sobre la que aplico el color mediante software, además de añadir alguna textura con pinceles para reforzar la sensación de acuarela“.

Ejemplo de color orgánico para Veil.

Ejemplo de color orgánico para Veil #5.

¿Su campo de pruebas para todo esto? El proyecto previo junto a Fabien Drueil: “En Veil he sistematizado y llevado a la práctica todo lo que intenté hacer durante la preparación de ese cómic, en el que mezclaba una amalgama de estilos que resultaba poco práctico”. Por cierto, y para despejar las dudas al respecto, ya que más de uno se lo estará preguntando: el álbum guionizado por Drueil estuvo a punto de ver la luz de la mano de una editorial suiza, pero debido a los problemas financieros de ésta y ante la oferta de Dark Horse a Fejzula, quedó relegado al cajón.

Actualmente, Toni se encuentra trabajando, además de en Veil, en un one shot de la franquicia Lobster Johnson, que saldrá del horno este 2015, un peldaño más en su etapa norteamericana. Precisamente a esta etapa, es a la que la exposición dedicará más espacio, ya que además de ser la más reciente, es donde Toni Fejzula ha alcanzado, como es lógico, sus mayores cotas artísticas.

Sin duda, una oportunidad única para conocer de primera mano y gracias a material inédito y que, por lo general, queda oculto a los ojos del lector o consumidor final de cómics, la obra de Fejzula, encargado de inaugurar un ciclo de exposiciones con la que l’Escola Joso quiere reforzar su vocación no únicamente como escuela de cómic y artes gráficas, sino como centro promotor y difusor de la cultura en viñetas.

¡Os esperamos a partir del 1 de julio!

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