Hablando con profes: Gustavo Rico

Gustavo Rico es nuestro profesor de Ilustración en Escola Joso. Recientemente ha publicado el cómic Tito Andrónico junto a Marcos Prior (guion) con Astiberri Ediciones. Hablamos con él en esta entrevista para que nos cuente un poco sobre esta adaptación a novela gráfica de uno de los clásicos más controvertidos de William Shakespeare.

Gustavo comenzó su andadura profesional en el año 2000 ganando el certamen de de historieta e ilustración INJUVE. Ha ilustrado artículos, libros infantiles como Els Secrets de la Faith Green para Cruïlla Ediciones y también ha colaborado para revistas como TOS, Idiota y Diminuto, Como vacas mirando el tren o Cuadrado, entre otras. Junto a Jorge García ha publicado los cómics Los dientes de la Eternidad (Norma Editorial), Audun y el anillo del rey (Spaceman Project) y Myrddin (Norma Editorial).

Entrevista cómic ‘Tito Andrónico’

E.J. ¿Cómo surge la oportunidad de realizar el cómic de ‘Tito Andrónico’ junto a Marcos Prior?

G.R. Bueno, Marcos y yo tenemos una amistad duradera y a mi siempre me ha interesado su forma particular de entender los cómics. Fui seguidor de su etapa más primeriza en RAU, y luego obras como Necrópolis o El Año de los 4 Emperadores me parece que brillan por su maestría en el guion. Por tanto, había un interés previo, por mi parte, en trabajar con él.

Por otro lado, yo estaba dibujando Myrddin, que por aquel entonces sufrió un parón de varios meses en su proceso creativo. Es en ese punto cuando Marcos me propone la adaptación de Tito Andrónico que yo, evidentemente, acepté encantado. Además, considero que Marcos supo escoger muy bien la propuesta. Creo que se adaptaba perfectamente a mi estilo de dibujo y a mis inquietudes creativas.

 

E.J. Es tu primer contacto con las artes escénicas dentro del cómic y parece que hayas hecho una fusión espectacular de ambas artes a nivel visual ¿Ves alguna conexión entre el teatro y el noveno arte?

G.R. Creo que la limitación de recursos puede ser un potenciador de la imaginación, y tanto las artes escénicas en el teatro o el cómic comparten esa característica.

Por norma general, si hablamos de teatro clásico, el escenario se reduce a un espacio concreto y reducido. Dentro de ese pequeño espacio la puesta en escena ha de ir cambiando, sin que la demora sea excesiva, en función de la evolución contextual de la obra. En no pocas ocasiones, los cambios de escenografía en una obra son mínimos, pero suficientes para denotar que los personajes se encuentran, por ejemplo, en un lugar diferente. Todo ello mientras el espectador lo mira todo desde un punto de vista fijo. Sin duda, todas estas características me parecen maravillosas.

Por su parte, la limitación de recursos en la creación de cómics, en mi caso, puede centrarse en la técnica de dibujo. A veces es suficiente con disponer únicamente de papel, lápiz y tinta para contar una historia de un centenar de páginas y hacer viajar al lector por todo un universo con solo esos elementos. La conexión entre teatro y cómic andaría por esos derroteros.

E.J. Vemos que respetáis mucho los cinco actos de la tragedia ¿Con qué fin utilizas este recurso?

G.R. Tito Andrónico tiene un argumento desatado dentro de una estructura formal clásica. Por tanto, creo que Marcos respetó la estructura externa de las tragedias por una cuestión de equilibrio formal. Internamente, Tito Andrónico tiene una estructura de planteamiento, nudo y desenlace muy marcada que va en sintonía con la división en cinco actos, con un acto tercero como acto central o punto de equilibrio. Además, tanto en el cómic como en la obra de teatro, lo acontecido en el tercer acto determina un giro en el devenir de la historia. A mi entender era importante aprovechar todo ese armazón procedente de la obra original.

En todo caso, si bien somos fieles en cuanto a estructura de la obra, no lo somos tanto en cuanto a duración de los actos. La obra de teatro se caracteriza por un ritmo bastante regular influenciado por el canon clásico. En cambio, en el cómic jugamos más con los cambios de ritmo, cuya intención es enfatizar ciertos elementos dramáticos del argumento. Para ello, Marcos omite algunas partes del argumento original, transforma otros y se centra en los que consideramos de nuestro interés.

E.J. Los planos y las escenas recuerdan muchos a los montajes escenográficos de las obras de teatro. ¿Es otro recurso que utilizas para recordar al lector que está leyendo una obra teatral?

Totalmente, y esto viene al caso de lo respondido en tu penúltima pregunta.

La intención era que el lector tuviera una experiencia similar al visionado de una obra de teatro. Por tanto, era interesante aportar a la narrativa del cómic ciertos recursos utilizados en esa disciplina. En Tito Andrónico, por ejemplo, abundan los planos fijos y frontales. Tampoco existe una variación excesiva en la altura de la cámara durante toda la obra es raro encontrar planos picados o cenitales. Como si lo estuviéramos observando todo desde una butaca. Todo ello, en contraposición a la variedad de planos y movimientos de cámara en la narrativa cinematográfica aplicada al cómic.

También jugamos con la composición en doble página y las viñetas horizontales en forma de friso. Tratamos de asemejar en todo momento la forma de un escenario, o creamos un dramatis personae como presentación de personajes, similar al que se emplea en las obras de teatro escritas. Los recursos son muy variados.

Además, la actuación de los personajes es muy enfática, quizás bordeando lo artificial, que recuerda un poco a la de los actores de teatro, incluso a la de algunos actores de cine mudo. Por ejemplo, Häxan o parte de la filmografía de Eric von Stroheim fueron referentes en este sentido.

 

E.J. ¿Cómo ha sido el trabajo entre Marcos (guion) y tú?

G.R. Curiosamente Marcos tiene una metodología de trabajo muy similar a la de Jorge García, el guionista de Los Dientes de la Eternidad y Myrddin, las obras anteriores en las que he participado. Ambos guionistas utilizan el storyboard como centro principal de trabajo.

Para Marcos son muy importantes elementos como el diseño y la estructura de página. También la situación de globos de diálogo, con lo cual suele expresarse de una manera muy gráfica para dar instrucciones al respecto. Sin olvidar que es autor completo de muchas de sus obras. Así que entiendo que, en cierta medida, el dibujo es su forma natural de comunicarse en cuanto a guion se refiere.

En cuanto a las líneas de acción y actuación de personajes, Marcos deja bastante campo abierto para las sugerencias. Así que se hace muy cómodo trabajar con él dado que me posibilita un alto grado de aportaciones al respecto.

Lo más sorprendente, quizás, del trabajo de Marcos, es la capacidad que tiene para incluir, de forma implícita y mediante la composición de página, ideas de orden sociológico y filosófico dotando a sus obras de una profundidad bastante poliédrica. Yo diría que Marcos es de los dos o tres mejores guionistas nacionales de mi generación.

 

E.J. ¿Cómo has hecho para documentarte y situar la historia dentro de la decadencia del Imperio Romano?

G.R. Sabemos que Tito Andrónico se sitúa en los últimos días del Imperio Romano, más allá de eso no tiene un contexto realmente definido y tampoco se basa directamente en personajes históricos. Por tanto, no creo que la adaptación al cómic haya requerido de un alto grado de rigurosidad en documentación en cuanto a aspectos históricos se refiere.

Más bien estamos ante un intento de deconstrucción del género clásico, introduciendo elementos de estética contemporánea tanto en la creación de escenarios como en el diseño de personajes.

Aparte de la lectura de la obra original y otras obras de Shakespeare, si que fueron importante inspiración películas como la adaptación Titus de Julie Taymor, El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante de Peter Greenaway o El Gatopardo de Visconti. Todas ellas, estéticamente cercanas a la dramaturgia.

Tito Andrónico también va de la decadencia del alma humana: asesinatos, mutilaciones, violaciones, sacrificios, etc. La violencia del ser humano frente a otros en esencia.

E.J. ¿Por qué darle ese aire entre gore y metal?

G.R. Escuchar música es una de mis aficiones favoritas y ocupa una gran parte de mi tiempo. Así que creo que está de alguna manera presente en todas las obras que he dibujado hasta día de hoy.

Los Dientes de la Eternidad podría decirse que es una obra psicodélica o stoner. Myrddin podría ser una obra glam o postpunk. Por su parte la banda sonora de Tito Andrónico podría contener temas de música industrial, electrónica o black metal.

En cuanto a la presencia concreta del metal en esta obra, digamos que es un género con un alto contenido teatral o dramático y el tratamiento temático de la violencia en sus más variopintas facetas está a la orden del día. Por tanto, no es de extrañar que este tipo de estéticas se adapten perfectamente a una trama como la de Tito Andrónico.

 

E.J. El color juega un papel clave en la obra. ¿Qué has conseguido resaltar con esa combinación de tonos ocres y grises?

G.R. Sí, el empleo del color juega un papel importante en Tito Andrónico. Hay una continuación de la reducción cromática que ya empecé en Myrddin respecto a obras anteriores. En el caso de Tito Andrónico, prácticamente, se emplean dos o tres colores y poco más. La finalidad con esto es potenciar la comprensión narrativa y apoyar los cambios de ritmo que se suceden en la estructura de la obra.

Además, el color está elegido teniendo en cuenta el aspecto psicológico. Tradicionalmente el gris es un color neutro que suele representar la vejez, la cercanía del fin o el paso del tiempo. También suele simbolizar apatía o falta de vida. Dado que se trataba de ambientar la obra en el ocaso del Imperio Romano, me pareció adecuado emplear el gris como color base.

El ocre, en su caso, realiza la misma función que el dorado en la cubierta. Durante el cómic complementa al gris dado que es un color que capta mucho más la atención y representa el lujo o la riqueza, que, en combinación con el gris, se emplea para denotar la degradación de estos atributos.

 

E.J. El rojo es otro de los colores clave… ¿Es el color que simboliza la venganza en toda la obra?

G.R. Si, la presencia del rojo saturado expresa exaltación de sentimientos o tensionar la acción. En definitiva, sirve para romper el ritmo narrativo. Todos estos recursos los he tomado mirando del primer color de Batman Año Uno. El trabajo de la colorista Richmond Lewis en esa obra me parece magistral.

E.J. ¿Qué es lo que más te ha costado a la hora realizar esta obra?

G.R. Lo que más me ha costado realizar en la obra es llevar al día el calendario propuesto a Astiberri. Es una obra que se ha realizado en un espacio relativamente corto de tiempo. Unos diez meses aproximadamente. Y teniendo en cuenta que se encadenó con el dibujo de Myrddin sin apenas realizar una pausa intermedia, el proceso de trabajo ha sido realmente costoso.

 

E.J. Háblanos un poco de la portada ¿Por qué te decantas por realizar ese diseño tipográfico en dorado?

G.R. El diseño gráfico es una disciplina que me interesa mucho. No en vano he realizado el diseño gráfico de la cubierta e interiores de todos los álbumes que he dibujado en colaboración con todos los grafistas de las editoriales donde he trabajado. También me he dedicado durante varios años al diseño de merchandising de multitud de bandas de rock.

Desde mi punto de vista, salvo algunas honrosas excepciones, el diseño gráfico de cubiertas de cómics de producción propia en España se aferra a unos esquemas un poco rígidos, desconozco si esto se produce a una prudencia debida a la fragilidad del mercado. En todo caso, la intención con el diseño de Tito Andrónico es la de ampliar estos esquemas.

Se trata de seguir un poco con el aspecto conceptual existente en el guion que plantea Marcos y que tan bien funciona en colecciones de libros de literatura y portadas de discos. Así que se me ocurrió la idea de un bloque tipográfico tremendo y deformado pesando sobre la cabeza de Tito Andrónico. El protagonista bajo el peso de su propio nombre.

La idea del stamping dorado en la tipografía pasa también por darle un aire de lujo decadente al libro.

Lo cierto es que presentamos la propuesta de portada junto con el dossier inicial del proyecto en Astiberri y a Javier Zalbidegoitia le entusiasmo la idea. Desde entonces, apenas sufrió modificaciones hasta la aparición final del álbum.

 

E.J. ¿Qué consejos les has dado a tus alumnos sobre cómo adaptar una obra teatral a cómic?

G.R. La verdad es que tocamos poco el asunto de la narrativa en cómic en el curso de ilustración. Pero si que analizamos relatos de diferente índole, como textos periodísticos o ensayos, relatos centrados en la atmósfera, descripciones psicológicas de personajes y procedemos con las ilustraciones de diferente manera para tratar de adaptarnos a las necesidades del texto.

Y ahora que lo dices, me acabas de dar una idea con la adaptación en clase de obras teatrales…

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