¿Qué fue de…? Entrevista a Kenny Ruiz

El granadino Kenny Ruiz ha sido uno de esos talentos fugaces pero inolvidables que han pasado por las aulas de Escola Joso para realizar el curso de Art Gràfic. Autor del cartel de la edición número 25 de Manga Barcelona y tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con él, rememorar viejos tiempos y hablar un poco de su carrera profesional.

Entrevista a Kenny Ruiz

Con una veintena de años a sus espaldas, Kenny Ruiz ha realizado fanzines (Proyecto Cómic), cómics europeos con editoriales de la talla de Paquet/Dolmen Editorial (El cazador de Rayos), Soleil (Deux Epées: L’Ecole de la Licorne), Glenat/ Norma Editorial (Dos Espadas. Tomo 1-4), Norma Editorial (Malefic Time: Soum), Dupuis (Magic 7 y Telémaco) y ha publicado hasta en revistas de manga con editoriales de la talla de Tezuka Productions. Sus dos trabajos más recientes son Telémaco, una adaptación de la obra La Odisea creada para un público infantil  y también La leyenda de Son Goku, una reinterpretación del manga de Osamu Tezuka y que se ha publicado en Japón en la revista TezuComi.

Kenny Ruiz y Joso en el Stand de Manga Barcelona

Kenny Ruiz es un dibujante de cómic con una gran versatilidad a la hora de trabajar en diferentes géneros: desde el erótico, pasando por la ciencia ficción y hasta con el fantástico que se siente más cómodo. Por su edad, ha sido una de las primeras generaciones de lectores de manga y recibir mucha influencia del cómic japonés. Sin embargo, su influencia también se mueve a caballo de la BD francesa, los videojuegos y su amplia experiencia realizando storyboards para animación. Su trabajo ha sido galardonado con el Premio del Público del Salón del Manga de Barcelona (2011) por la obra Dos Espadas, el Premio del Público del Salón del Cómic de Barcelona (2005 y 2008) por sus obras Barcelona y Cazador de rayos.

 

¿Cuándo comienza tu afición por el dibujo y en qué momento te das cuenta que esa afición la quieres convertir en tu profesión?

En realidad tengo la firme convicción que a todo el mundo le gusta dibujar de pequeño. Lo que pasa es que yo no dejé de hacerlo. Hubo un momento en que a todos los niños del cole les empiezan a interesar otras cosas y dejan de dibujar pero de pequeños todos dibujábamos para explicar ideas que nos pasaba por la cabeza y nos faltaban herramientas. El dibujo es una herramienta poderosa y supongo que a mí me faltaron otras habilidades sociales y, sin embargo, dibujar me ayudaba a poder explicarme a mí mismo. Nunca lo dejé y realmente nunca sé cuando empezó. Creo que fue muy pronto, con 14 años, que mi hermano mayor, que es artista, me dijo que si pasaba la mayor parte del tiempo haciendo una cosa debía intentar que ese fuera mi modo de vida y me aconsejó hacerme profesional del cómic porque estaba todo el día dibujando. Él no tenía mucha idea de como se hacía eso pero se inventó una idea que fue darme quinientas páginas con formato de cómic y me dijo que si las dibujaba todas sería una dibujante de cómic profesional. Lo hice en verano, me gustó mucho la experiencia y todavía no he parado.

 

Tienes influencia de cómic europeo y manga ¿Qué autores te influenciaron?

Yo soy de la generación del boom del Manga y es el estilo que más me marcó de joven pero las oportunidades profesionales a las que primero tuve alcance fue en el mercado francés. Y aunque el cómic es un lenguaje con diferentes acentos, para poder funcionar bien en el mercado europeo hay que aprender cómo funciona.  Hay muchos autores que me influenciaron de pequeño Ishiro, Toriyama, Otomo respecto a los japoneses pero intento también empaparme de todo lo que me va gustando. Ahora de videojuegos de un autor que se llama Ben Fiquet, también miro un montón de fotografía y arquitectura (¡ahora enganchado a blogs de arquitectura!) y cuando veo un edificio que me gusta me gusta incluirla en alguna de las escenas. En realidad, la primera influencia que tengo son de los autores que sigo pero para que eso no se anquilose o no te quedes anticuado, hay que procurar que todo lo que haces se sume también a tu trabajo: los viajes, los sitios donde voy, las exposiciones, la música que escucho… Y es lo que permite que haya siempre una evolución. 

 

¿Qué ha significado para ti estudiar en Escola Joso?

Ha significado todo. Yo solo estudié bachillerato artístico y mi madre quería que fuera a la Universidad de Bellas Artes pero yo tenía claro que no quería ir ahí de ninguna manera. Lo que no tenía claro era lo que iba a hacer. Yo tenía muy claro que quería hacer cómic o, en cualquier caso, hacer algo relacionado con un medio de comunicación popular. No quería encerrarme en un museo o no hacer pinturas o esculturas que expresaran mi gran personalidad sino que quería conectar con gente y cuanta más gente mejor. En un viaje que hicimos con los colegas fuimos al Salón del Cómic de Barcelona había un stand de la Joso. Allí había Tomás Morón dando información y aluciné. Me explicó que había unas clases de narrativa, de entintado y, entonces, pensé que si hay un sitio en España donde se hacen los mejores cómics es donde tenía que estar. Pasé un verano haciendo un curso en la Joso y luego hice dos años de Art Gràfic hasta que tuve que dejarlo para dedicarme profesionalmente al cómic. Yo no quería irme, los mejores amigos de mi vida los hice allí. Todo el mundo era mejor dibujante que yo, todo el mundo sabía de todo más que yo e iba todos los días a clase como una esponja intentado pillar cualquier conversación, cualquier diálogo, etc. Cualquier información era valiosísima para mí. Al mismo tiempo que estudiaba, intentaba mandar curriculums a editoriales porque tenía que comprobar que estar en la Joso valía la pena.

 

¿Cuál fue tu primer proyecto profesional?

A mitad del primer año de la Joso, me enteré que había una editorial de cómic en Málaga que estaban buscando jóvenes autores y me contrataron. A mitad de curso estaba haciendo el cómic para aquella revista y yendo a clase. Los profesores me ayudaron un montón. Con Josep Mª Polls aprendí con él guion que es lo que más me gusta a mí, Elías Sánchez, que es un héroe en mi mitología personal porque había desarrollado este estilo de manga europeo que yo quería hacer, y Beroy que fue mi profe de proyectos y que, si no hubiera sido por él, no hubiera creado El cazador de rayos, que es el primer cómic profesional que hice, Oriol Hernández que es el hombre más práctico que he conocido en mi vida y me enseñó a esperar lo mejor pero resolver con lo que puedas y eso es ¡algo muy útil! Todos queremos ser geniales pero no todos los días pueden serlo. Por último, Jaime Martín es un doctor de los problemas y veía la página y de seguida entendía cuál era el fallo. 

 

¿Qué es más fácil para ti trabajar para el mercado francés o para el japonés?

Fácil no hay nada. Lo importante es que creas en el proyecto. He trabajado en el mercado belga o francés en proyectos en los que no creía y se me han hecho muy duros. Yo no creo que haya una manera de trabajar peor o más difícil que otra sino que hay proyectos más apropiados para ti o menos. Por ahora, he trabajado poco con el mercado japonés y todos los proyectos que he hecho a mí me encantan y hemos tenido mucha química con los editores. Esta leyenda de que son editores muy crueles y exigentes yo todavía no la he vivido. En Francia, las dos series que hago, nos va muy bien también muy buena química con los editores. Se trata un poco de eso: si la gente que está trabajando tiene el mismo objetivo y tú tienes la madurez para  entenderles cualquier trabajo se puede afrontar con buena actitud.

 

¿Qué le recomendarías a un alumno que justo acaba su formación en la Joso?

book tiene que tener algo que te guste a ti. Es muy importante que tengas mucho trabajo acabado y que hable de cómo eres tú. Creo que si te obsesionas con lo que quieren los demás nunca haces nada. El único que va a defender tu trabajo eres tú y el único que va a soportar las cosas que hagas en un futuro vas a ser tú. Hay que estar seguro de lo que se hace tiene que ver contigo mismo. También ser honesto, ser persistente y optimista.

mangabarcelona2019

¿Qué representa para ti haber sido uno de los escogido para hace el cartel de los 25 años de Manga Barcelona?

Tengo mucho aprecio a este salón y para mí es muy importante este evento. Siempre he querido formar parte de este evento y colaborar de la manera que sea para que siga viviendo esta aventura lo más tiempo posible. Que nos pidieran esto pues es un desafío y una responsabilidad también. Tenía que representar una imagen del Manga hoy en día que es muy polivalente y muy diferente para diferentes tipos de aficionados y que no todo el mundo lo vive como yo. Encontrar un punto intermedio en todo esto es un reto.

 

¿Qué has querido transmitir? 

Para mí la idea es que cuando te bajas del metro, todo ese mundo fantástico que llevas dentro lo explotas. Todo eso que durante todo un año es un mundo interior y un hobby que compartes tú solo con tus colegas, los días que llegas al Salón sale hacia fuera. La gente que es tímida puede ser extrovertida, los que apenas se ven con sus colegas  y solo tienen relaciones por las redes sociales se encuentran agrupados, los hobbies que haces una vez al año lo puedes hacer durante cuatro días todo el tiempo y tienes infinitas conversaciones con todo el mundo sobre cosas que, normalmente, no puedes comentar. Para mí son cuatro días para que todo ese mundo interior lo dejes salir. Todos estas referencias de todos estos personajes referentes a la cultura del manga es un intento de representar lo que a casi todo el mundo le gusta.

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